Pautas
para la estimulación del lenguaje Oral
Prerrequisitos del aprendizaje del lenguaje
Antes de que el lenguaje se manifieste de forma verbal, deben consolidarse ciertas capacidades previas que actúan como cimientos del sistema lingüístico.
El desarrollo del lenguaje oral no es un proceso aislado; se sustenta en una serie de capacidades cognitivas, sociales y motoras denominadas prerrequisitos. Estas habilidades constituyen la base necesaria para que el alumn@ pueda acceder al sistema lingüístico de forma funcional. Sin una base sólida en atención, imitación y seguimiento de instrucciones, la producción de palabras carecería de intención comunicativa y eficacia social.
La atención es la capacidad de filtrar estímulos y centrarse en la información relevante.
En el ámbito de la comunicación, distinguimos la atención sostenida (mantenerse en la tarea) y la atención conjunta (compartir el interés por un objeto con otra persona).
Para mejorar la atención, se debe reducir el ruido ambiental, especialmente el de fondo como la televisión o la radio. (Explicación: un ambiente con demasiados estímulos auditivos impide que el niño aprenda a discriminar la voz humana como el sonido principal al que debe atender). Se recomienda realizar actividades de "escucha activa" donde el niño deba identificar fuentes de sonido específicas en un ambiente de calma.
Es fundamental que los padres sigan la mirada del niño y nombren aquello que capta su interés.
(Explicación: si el niño mira una pelota, el adulto se pone a su altura, señala la pelota y dice "¡mira, la pelota!", estableciendo un triángulo comunicativo entre el objeto, el niño y el adulto). Esto valida el interés del menor y crea un contexto donde el lenguaje tiene significado inmediato.
Actividades como el "Veo-veo" o buscar objetos escondidos en láminas detalladas (del estilo de ¿Dónde está Wally?) obligan al alumn@ a escrutar el entorno y seleccionar estímulos adecuados.
(Explicación: estos juegos entrenan la capacidad de ignorar lo que no es importante y centrarse en un solo atributo, como el color o la forma).
La imitación es el mecanismo primordial por el cual se adquieren las conductas sociales y los patrones de habla. Antes de imitar palabras, el niño debe ser capaz de imitar gestos y movimientos motores gruesos y finos.
Uso del espejo y praxias lúdicas. Se realizan movimientos con los órganos articulatorios (labios y lengua) frente a un espejo es una técnica excelente para tomar conciencia del propio cuerpo.
Imitación de onomatopeyas y sonidos del entorno Antes de producir palabras complejas, se debe incentivar la imitación de sonidos de animales o transportes. (Explicación: imitar el "guau" de un perro o el "pipí" de un coche es más sencillo y gratificante para el niño, y constituye el primer paso hacia la articulación de fonemas).
Se debe exagerar la entonación y el movimiento de la boca para que el niño tenga un modelo claro que copiar.
Juegos de turnos y "copia de gestos" Mediante el juego simbólico (como hacer "como si" habláramos por teléfono), el adulto modela una acción y espera a que el niño la repita.
(Explicación: el respeto a los turnos en el juego es el entrenamiento directo para los turnos de palabra en una conversación futura).
Seguir una instrucción requiere que el alumn@ procese el mensaje oral, lo mantenga en su memoria de trabajo y sea capaz de organizar su conducta para cumplirlo.
Ajuste de la complejidad lingüística "Baby Talk": Tanto docentes como familias deben proporcionar instrucciones simples, precisas y divididas en pasos.
(Explicación: en lugar de decir "recoge tus cosas y ven a comer", es mejor decir "primero, guarda el coche" y, una vez hecho, dar la siguiente orden "ahora, ven aquí"). El uso de frases gramaticalmente correctas pero de estructura sencilla facilita el éxito del niño.
Uso de apoyos visuales y agendas (Sistemas aumentativos): Implementar pictogramas o dibujos que representen la secuencia de una tarea ayuda a los niñ@s a organizar mentalmente lo que se espera de ellos.
(Explicación para familias: tener un cartel en el baño con los pasos para lavarse los dientes permite que el niño sea autónomo y comprenda la instrucción sin necesidad de que el adulto la repita constantemente).
Verificación contingente de la comprensión. Tras dar una instrucción, no basta con preguntar "¿entiendes?"; se debe pedir al niñ@ que realice un gesto o que repita lo que tiene que hacer.
(Explicación: esto garantiza que el mensaje ha sido procesado correctamente y no solo recibido).
Forma: Fonética-Fonología y Morfología-Sintaxis
La dimensión de la forma se refiere a la estructura externa del lenguaje, abarcando desde los sonidos que lo componen a las reglas para combinar palabras en frases.
Esta dimensión se ocupa de los componentes estructurales del lenguaje, es decir, de cómo se construyen las palabras y cómo estas se organizan para crear mensajes con sentido. Comprende la fonética (la ejecución física de los sonidos), la fonología (la organización mental de esos sonidos), la morfología (la estructura interna de las palabras) y la sintaxis (el orden y relación de las palabras en la oración).
Fonética se refiere a la capacidad física de articular y pronunciar correctamente cada sonido del habla, utilizando los músculos de la cara y la boca.
Uso de praxias lúdicas frente al espejo. Las praxias son ejercicios de movimiento de labios y lengua que mejoran la precisión de la articulación (por ejemplo, imitar el trote de un caballo con la lengua, inflar los carrillos como un globo, cuentos para la articulación, etc).
Fortalecimiento mandibular con alimentos de texturas diversas. Ofrecer al niño alimentos de diferentes durezas, pasando de texturas blandas a más duras para fomentar la masticación.
(Explicación: la musculatura que usamos para masticar y tragar es la misma que utilizamos para articular el lenguaje; una buena masticación prepara la boca para el habla).
Imitación de vibración labial (El ruido de la moto). Jugar a imitar el sonido de una moto haciendo vibrar los labios de forma prolongada.
(Explicación: la vibración labial es fundamental para la elasticidad de los labios, necesaria para sonidos como la /b/ o la /m/).
Ejercicios de soplo creativo con pompas, silbatos, sopladores y molinillos. Realizar juegos donde el niño deba soplar velas, hacer pompas de jabón o mover un molinillo de papel, un partido de futbol con sopladores, etc.
(Explicación: el soplo ayuda a controlar la dirección e intensidad del soplo, algo esencial para que la voz suene clara y no se canse al hablar).
Fonología: es la capacidad de organizar los sonidos en la mente y distinguirlos unos de otros para formar palabras con significado.
Juegos de discriminación auditiva y rimas. La conciencia fonológica es la capacidad de entender que las palabras se dividen en sonidos (fonemas) y sílabas. Se pueden realizar juegos para adivinar sonidos de animales, instrumentos u objetos de la casa.
Jugar con rimas y canciones ayuda a mejorar el ritmo, la entonación y la capacidad de segmentar las palabras.
Discriminación de "Pares Mínimos" con apoyo visual. Presentar imágenes de palabras que solo se diferencian por un sonido, como "pato" y "gato" o "pito" y "pido", y pedir al alumno que señale la correcta.
(Explicación: esto ayuda al cerebro del niño a entender que un pequeño cambio de sonido cambia totalmente el significado de la palabra).
Segmentación silábica mediante palmadas. Jugar a "trocear" las palabras en sílabas dando una palmada por cada trozo (por ejemplo: ca-sa, ma-ri-po-sa).
(Explicación: la conciencia silábica es el primer paso para aprender a leer y escribir en el futuro).
Búsqueda de rimas y canciones de tradición oral. Recitar rimas, canciones y trabalenguas, animando al alumn@ a buscar palabras que suenen igual al final.
(Explicación: las rimas fomentan el ritmo y la musicalidad del lenguaje, facilitando la retención de nuevos sonidos).
El juego del "Veo-Veo" fonológico. Jugar al clásico "Veo-veo", pero en lugar de usar colores, usar el sonido inicial: "Veo una cosita que empieza por el sonido /mmm/".
(Explicación: esto entrena la capacidad del niño para aislar el primer sonido de una palabra, una habilidad clave de la conciencia fonológica).
Identificación de la fuente sonora y escucha selectiva. Jugar a "Adivina qué suena", utilizando sonidos de la naturaleza, instrumentos o ruidos de la cocina.
(Explicación: aprender a identificar sonidos ambientales ayuda a mejorar la atención auditiva, que es necesaria para escuchar y repetir palabras nuevas).
Morfología: se ocupa de la estructura interna de las palabras, como el uso correcto de los plurales, el género masculino/femenino y los tiempos de los verbos).
Técnica de "Cierre Gramatical" para plurales y concordancia. Iniciar una frase y dejarla en suspenso para que el alumno la complete: "Aquí tengo un lápiz y aquí tengo dos..." (lápices).
(Explicación: esta técnica invita al niño a usar las reglas gramaticales de forma natural sin sentir que se le está corrigiendo).
Clasificación por género mediante cajas temáticas. Utilizar dos cajas (una para "el" y otra para "la") y pedir al dicente que guarde objetos según corresponda: "el coche", "la pelota".
(Explicación: ayuda a asimilar la concordancia entre el artículo y el nombre, un error muy común en el desarrollo temprano).
Modelado de flexiones verbales durante rutinas. Aprovechar las acciones diarias para usar diferentes tiempos verbales: "Ahora estamos comiendo, ayer comimos lentejas".
(Explicación: el adulto actúa como modelo, demostrando cómo cambia la palabra según cuándo ocurre la acción).
Uso de familias de palabras y organizadores semánticos. Agrupar palabras que pertenecen a la misma familia o categoría para observar cómo comparten una base común (lexema/raíz).
(Explicación: esto facilita que el niño entienda que las palabras se relacionan entre sí por su forma y significado).
Juego de "Añadir trozos" (Afijos: Prefijos y Sufijos). Jugar a convertir palabras pequeñas en grandes o viceversa: de "pan" a "panadero" o "panadería".
(Explicación: esto desarrolla la conciencia morfológica, permitiendo al niño crear palabras nuevas a partir de las que ya conoce).
Sintaxis: es la forma en que combinamos las palabras para construir oraciones correctas y complejas.
Técnica de "Habla Paralela" o bombardeo lingüístico. El docente o padre narra lo que el niño está haciendo en ese momento como si fuera un locutor de radio: "Ahora vas a coger el pincel y vas a pintar un sol muy grande".
(Explicación: esto proporciona un modelo continuo de frases bien estructuradas asociadas a la acción real).
Estrategia de "Expansión" de enunciados telegráficos. Si el niño dice una frase corta como "nene agua", el adulto la devuelve ampliada: "Sí, el nene quiere beber agua".
(Explicación: al añadir los nexos y artículos que faltan, ayudamos al niño a pasar de frases simples a oraciones más completas).
Preguntas de "Alternativa Forzada" para andamiaje. En lugar de hacer preguntas abiertas, dar dos opciones: "¿Quieres el coche rojo o el camión azul?".
(Explicación: esto obliga al alumno a usar una estructura de frase más larga al responder, dándole parte de la solución en la propia pregunta).
Ordenación de "Frases Desordenadas" con tarjetas. Presentar dos o tres tarjetas que representen una acción y pedir al alumno que las ordene y cuente la historia siguiendo un orden lógico.
(Explicación: esta actividad trabaja la coherencia y el orden de los elementos dentro de la narración y la frase).
Uso de nexos y conectores mediante el juego de inventar historias. Dar al niño dos palabras (ejemplo: perro / correr) y pedirle que invente una frase usando un conector como "porque" o "y".
(Explicación: el uso de conectores permite al dicente construir oraciones complejas y subordinadas, propias de un lenguaje maduro).
Contenido: El Léxico y la Semántica
El contenido hace referencia al significado de las palabras, al vocabulario y a la red de conceptos que el niño construye en su mente.
La dimensión del "contenido" se refiere al sistema de significados del lenguaje. Se encarga de cómo el niño o la niña representa la realidad a través de las palabras, la amplitud de su vocabulario y la capacidad para establecer relaciones lógicas entre conceptos. Un desarrollo adecuado en esta área permite que el dicente no solo nombre objetos, sino que categorice el mundo, comprenda ideas abstractas y mejore su capacidad de razonamiento.
A continuación, se detallan pautas y actividades divididas en dos grandes bloques: léxico (el inventario de palabras o "diccionario mental") y semántica (el significado y las relaciones entre palabras).
Léxico: se refiere al conjunto de palabras que el niño conoce y es capaz de recuperar para expresarse.
Verbalización de acciones cotidianas y hábitos de autonomía. Es fundamental ayudar al niño a poner palabras a lo que hace mientras se viste, se asea o ayuda en las tareas del hogar. (Explicación para familias: al decir "ahora guardamos la cuchara pequeña", estamos asociando el nombre del objeto con la acción real en ese mismo instante).
Comentar objetos de interés en el entorno. Se debe aprovechar cualquier elemento que llame la atención del niño durante un paseo o juego para indicarle su nombre y sus cualidades.
(Explicación: si el niño señala una flor, no solo decimos "sí, flor", sino que aportamos el nombre específico y su color: "sí, es una margarita blanca").
Evitación de infantilismos y diminutivos sistemáticos. Es necesario llamar a las cosas por su nombre real y maduro, evitando palabras inventadas como "tati" para referirse al coche o "aba" para el agua.
(Explicación: el adulto debe ser un modelo de habla correcto para que el niño aprenda el término exacto que usará en el futuro).
Uso de etiquetas específicas frente a términos genéricos. Cuando el niño pida algo usando palabras vagas como "dame eso" o "la cosa", el adulto debe modelar el nombre preciso del objeto.
(Explicación: esto ayuda a reducir la "pobreza léxica", obligando al cerebro a buscar la palabra exacta en lugar de conformarse con un comodín).
Introducción de vocabulario a través de la lectura dialógica. Al contar un cuento, se deben usar palabras conocidas pero también incorporar términos nuevos que enriquezcan su vocabulario.
(Explicación: el cuento permite aprender palabras que no solemos usar en el día a día, como "gigantesco", "valiente" o "mágico").
Identificación de estados internos y emociones. Enseñar al niño a nombrar no solo objetos, sino cómo se siente (triste, alegre, enfadado) o qué piensa (idea, memoria).
(Explicación: el léxico abstracto permite al niño regular su conducta y explicar lo que le pasa por dentro).
Juegos de denominación rápida. Utilizar láminas o fotos familiares para que el alumn@ nombre rápidamente lo que ve.
(Explicación: esta actividad mejora la velocidad de "recuperación léxica", es decir, cuánto tarda el niño en encontrar la palabra correcta en su memoria).
Uso de onomatopeyas como puente al léxico. En etapas muy tempranas, usar sonidos (el "miau" del gato) para facilitar que después aparezca la palabra real.
(Explicación: la onomatopeya es más fácil de imitar y sirve de trampolín para que el niño se sienta capaz de producir sonidos con significado).
Ampliación léxica mediante la técnica de extensión. Si el niñ@ dice una palabra, el adulto la devuelve añadiendo un adjetivo o cualidad.
(Ejemplo: el niño dice "manzana", el adulto responde "sí, una manzana roja y dulce").
Memorización de datos personales y léxico de relevancia social. Ayudar al niñ@ a aprender y decir su nombre, apellidos y domicilio.
(Explicación: son palabras con una alta carga funcional y de seguridad que el niño debe saber recuperar de forma autónoma).
La semántica se ocupa del significado de las palabras y de cómo se relacionan entre sí, por ejemplo, sabiendo que una manzana y una pera pertenecen a la categoría "fruta".
Uso de organizadores semánticos o "spidergramas". En el aula, se pueden crear mapas visuales donde una palabra central se une a otras relacionadas.
(Explicación para maestros: si la palabra central es "invierno", los niños añaden "frío", "abrigo" y "nieve"; esto ayuda a organizar el cerebro como una red de significados interconectados).
Clasificación y categorización de elementos. Jugar a agrupar objetos por familias: "ahora ponemos aquí todos los animales de la granja y aquí los de la selva".
(Explicación: la capacidad de categorizar es esencial para que el niño pueda procesar y almacenar la información de forma eficiente).
Definiciones funcionales mediante adivinanzas. Jugar a adivinar un objeto no por su nombre, sino por para qué sirve.
(Ejemplo: "es algo de metal, con pinchos, que sirve para pinchar la comida", para que el niño diga "tenedor").
Fomento del razonamiento y la anticipación de resultados. Plantear situaciones de "qué pasaría si..." para trabajar la lógica semántica.
(Ejemplo: "¿qué le pasaría al helado si lo metemos en el horno?" o "¿qué le pasa a una planta si no la regamos?").
Técnica de contingencia semántica y reparación. Si el niño dice algo confuso, el adulto pide una aclaración que obligue al niño a buscar otro modo de expresar el significado.
(Ejemplo: "¿qué has dicho?, ¿quieres decir que el perro tiene hambre?").
Uso de guiones o "scripts" para situaciones sociales. Representar en clase una secuencia ordenada de acciones (ir al médico o al supermercado).
(Explicación: los guiones ayudan al dicente a entender el orden lógico y los conceptos asociados a eventos de su vida real).
Identificación de absurdos semánticos. Decir frases que no tienen sentido para que el alumn@ las corrija. (Ejemplo: "me he puesto los zapatos en las manos").
(Explicación: esto desarrolla la "conciencia metalingüística", permitiendo al niño pensar sobre el significado de lo que escucha).
Trabajo con sinónimos y antónimos (Relaciones de significado). Jugar a buscar la palabra contraria o una que signifique lo mismo.
(Explicación: esto amplía la flexibilidad del lenguaje, permitiendo que el niño no se quede bloqueado si no recuerda una palabra específica).
Comprensión de conceptos espaciales y temporales. Asegurar que el alumn@ comprende y usa términos como "dentro/fuera", "arriba/debajo" o "antes/después".
(Explicación: estas palabras son la base para que el niño pueda seguir instrucciones y situar los hechos en el tiempo).
Iniciación al lenguaje figurado y metáforas. En niños más mayores (7-9 años), empezar a explicar refranes o frases con doble sentido.
(Explicación: el lenguaje deja de ser literal para volverse más abstracto, lo cual es vital para la comprensión lectora avanzada).
Uso: La Pragmática
La pragmática se refiere a la función social del lenguaje: saber cuándo hablar, con quién y cómo adaptar el mensaje al contexto.
La pragmática se define como el conjunto de reglas relativas al uso del lenguaje en contextos comunicativos. No se trata solo de construir frases correctas, sino de saber cómo utilizarlas para relacionarse con los demás, formular peticiones, realizar aclaraciones y adaptar el mensaje al interlocutor y al entorno. Según la perspectiva sociointeraccionista, el niño aprende los mecanismos de la comunicación antes de acceder a las estructuras lingüísticas formales.
Siguiendo la clasificación propuesta en la normativa educativa y por autores como Acosta (2004), la intervención en pragmática debe estructurarse en tres ejes fundamentales: funciones comunicativas, habilidades conversacionales y narración.
Funciones comunicativas: son los propósitos con los que usamos el lenguaje, como pedir, informar, preguntar o expresar deseos.
Fomento de las llamadas de atención. Incentivar que el alumn@ utilice recursos verbales o gestuales adecuados para atraer la atención del adulto antes de iniciar un mensaje.
(Explicación para familias: enseñarle que debe tocarnos el brazo o decir "mira" o "mamá" antes de empezar a contar algo para asegurar que le escuchamos).
Requerimientos de acción en situaciones cotidianas. Crear situaciones de "comiditas" o proyectos de construcción en grupo donde el niño deba pedir a otros que realicen una acción específica para continuar el juego.
Requerimientos de información ante objetos nuevos. Introducir en el aula o el hogar objetos desconocidos o "cajas sorpresa" para provocar que el alumn@ tenga que preguntar "¿qué es?", "¿cómo funciona?" o "¿para qué sirve?".
Petición de objetos necesarios (Andamiaje). Poner a la vista pero fuera del alcance del niñ@ objetos que necesite (como su juguete favorito o el estuche de colores) para que se vea obligado a realizar un requerimiento verbal o mediante su sistema de comunicación (SAAC).
Actividades de "Enseñar y decir" (Declaraciones). Fomentar que el alumn@ traiga un objeto de casa y lo describa a sus compañeros, facilitando que exprese comentarios y opiniones personales.
(Explicación: esto ayuda a pasar de la simple petición a la función informativa y social del habla).
Uso de respuestas falsas o paradójicas. El adulto da una respuesta intencionadamente errónea para que el niñ@ le corrija. (Ejemplo: "¿La leche es de color azul?", para que el niño responda "¡No, es blanca!", activando su función de informar y corregir al interlocutor).
Expresión de necesidades y estados internos. Utilizar apoyos visuales para que el alumn@ aprenda a identificar y comunicar sensaciones de hambre, sed, sueño o dolor de manera asertiva.
Habilidades conversacionales: capacidad de mantener un diálogo respetando turnos, el tema de conversación y reparando errores cuando no se entiende algo.
Desarrollo de la toma de turnos y el mantenimiento del tópico. A través de juegos de mesa o diálogos en grupo, se debe enseñar al alumno a esperar su turno y a escuchar al otro. Mantener el tópico significa que el niñ@ sea capaz de seguir el hilo de una conversación sin saltar a temas irrelevantes sin previo aviso.
Entrenamiento en Presuposiciones (Contexto compartido). Realizar juegos con barreras (poner un biombo entre dos personas) donde el alumn@ deba describir un dibujo a otro para que este lo replique.
(Explicación para maestros: el alumn@ aprende que debe dar información precisa porque el otro no está viendo lo mismo que él, trabajando la empatía cognitiva).
Uso del Role-playing para situaciones sociales. Representar situaciones anómalas (por ejemplo, alguien que habla muy alto en una biblioteca) para que el grupo las revise y represente la forma correcta de actuar.
Identificación de rupturas y reparaciones conversacionales. Usar títeres o marionetas que "se confunden" al hablar para que el niñ@ detecte el error y aprenda a pedir aclaraciones con frases como "¿qué has dicho?" o "¿me lo repites?".
Técnica de la "Puesta en duda". Cuando el niñ@ cometa un error pragmático o fonológico, el adulto pregunta de forma lúdica: "¿De verdad se dice así?", provocando que el niñ@ reflexione y realice una autocorrección.
Fomento de la asertividad y la negociación. Enseñar fórmulas de cortesía para pedir permiso o rechazar algo de forma respetuosa, evitando conductas disruptivas. (Ejemplo: en lugar de quitar un juguete, practicar el decir "por favor, ¿me lo dejas cuando termines?").
Habilidades referenciales (Atributos físicos). Pedir al alumn@ que describa la localización de un objeto escondido utilizando términos espaciales para que otro lo encuentre.
Narración: capacidad de contar hechos en orden lógico; Cohesión: uso de palabras como "y", "entonces" o "él" para unir las partes del relato.
Uso de guiones (scripts) para la vida diaria. Los guiones son representaciones de situaciones comunes (ir al médico, comprar en el súper) que ofrecen un esquema de qué decir y cómo actuar. El role-playing permite ensayar estas situaciones en un entorno seguro.
Lectura dialógica de cuentos y relatos de experiencias. Leer cuentos no es una actividad pasiva; los padres deben hacer preguntas durante la lectura, pedir predicciones ("¿qué crees que pasará ahora?") y dejar que el niñ@ cuente su versión de la historia. Se debe incentivar que el menor relate hechos del pasado siguiendo un orden temporal (inicio, nudo y desenlace).
Desarrollo de la "Teoría de la Mente" y la adecuación al interlocutor. Hacia los 4 años, el niñ@ empieza a entender que las otras personas tienen pensamientos y sentimientos diferentes a los suyos. Se le debe enseñar a adaptar su lenguaje según con quién hable (no se habla igual a un bebé que a un profesor).
Trabajo de la cohesión mediante el conocimiento episódico. Utilizar libros de imágenes sin texto para que el alumn@ genere una historia original, prestando atención a que use nexos (y, después, porque) para unir los sucesos.
Uso de términos deícticos y referenciales. Practicar el uso correcto de pronombres y artículos para relacionar información "vieja" con información "nueva" en un relato (por ejemplo: "Había un niño, y él tenía un gato").
Dinámica de bombardeo lingüístico (Descripción continua). El adulto narra la actividad que el niñ@ realiza como si fuera un locutor de radio. (Explicación: esto asocia las acciones sociales con las estructuras lingüísticas necesarias para describirlas en tiempo real).
Anticipación de consecuencias y razonamiento lógico. Plantear al dicente dilemas morales sencillos o situaciones de causa-efecto ("¿Qué le pasará al niño si no se pone el abrigo?") para que use el lenguaje con fines predictivos y de resolución de problemas.